La mama tuberosa representa un gran reto quirúrgico para el cirujano plástico, ya que ha de conseguir borrar la forma tubular inadecuada de ésta, tratando de igualar tanto el volumen como el nivel y posición de las areolas. El objetivo es conseguir una buena simetría, con un tamaño parecido entre ambas mamas y con la mínima secuela cicatrizal posible.

La cirugía de corrección de la mama tuberosa es una de las cirugías plásticas mamarías más complejas ya que es necesario conseguir una buena distensión de la parte inferior de la mama, al tiempo que una corrección de las areolas abombadas, que es como se muestran a menudo.

Existen diferentes técnicas quirúrgicas para llevar a cabo esta intervención, dependiendo de la severidad del caso. Es imprescindible que el cirujano que realice esta cirugía sea experto en ésta, ya que requiere una alta especialización para  que se obtengan resultados satisfactorios. Si queremos una cirugía de mamas tuberosas sea exitosa, es muy importante trabajar con la paciente desde la primera consulta, haciéndole ver cuáles son las características de su mama y cuales podrán ser los logros quirúrgicos para su caso concreto.

Es cierto que en manos expertas se pueden conseguir unos grandes resultados en la cirugía de mama tuberosa, pero también es cierto que es importante hacer ver a las pacientes que no se trata de un aumento de pecho simple, sino que hay que hacer más cosas. Y es importante hacerle ver a estas pacientes que los resultados, aunque puedan ser muy buenos, no serán exactamente los mismo que se obtendrían en un aumento de pecho. Es fundamental que las pacientes puedan ver en consulta casos operados con grados de tuberosidad similar al suyo, para que pueda hacerse una idea de lo que realmente puede llegar a conseguirse en su caso concreto.