Nadie sabe la causa cierta de la mama tuberosa. Se investiga diariamente sobre ello y se conoce que no se trata de una malformación hereditaria, de manera que las mujeres que la sufren saben que no la transmitirán a sus hijas.  También es importante saber que  no tienen consecuencias para la salud o la vida de la paciente, que se trata solo de un problema estético. Pero también es cierto que cuando una paciente acude a nuestra consulta con mama tuberosa lo hace en un estado de frustración y ansiedad  que no se rebaja con esas indicaciones científicas. Busca una solución y ésta es remodelar la mama y devolverla a la normalidad que nunca debió perder. Ésa sí que será un buena noticia para nuestra paciente.

Pudiera parecernos desde fuera que es una situación que, dado que no es peligrosa, no tiene mayor importancia, y una cirugía nos podría hasta parecer excesiva.  No se puede subestimar lo emocionalmente devastador que puede ser sufrir mama tuberosa. Piensa un momento:  ¿Alguna vez has ido a salir de la casa y te has encontrado con una prominente espinilla en tu cara? ¿Cómo te has sentido? ¿Creías que todos la miraban, verdad? La incomodidad de lidiar con las rutinas diarias, multiplicada por cada mañana que te debes enfrentar a la vida con un pecho deformado, puede hacer mucho daño. Se vuelven muy incómodos  terrenos como el ocio, al vestir ropa deportiva ajustada, o el ámbito sentimental al tener relaciones. En lo social la contrariedad surge al usar ropa ceñida. También se hace abrumador tener que dar explicaciones sobre medidas como no bañarte en público, no usar determinada ropa o llevar siempre rellenos en el sujetador que normalicen o den simetría al pecho.

“Siempre llevaba sujetadores acolchados  o me metía rellenos en el pecho que presentaba la deformidad para que no se notara que era distinto” contaba una paciente en consulta. “Era una situación muy estresante, me ponía muy nerviosa cada vez que había planes que implicaran ropa ceñida. Y la vergüenza que pasaba con los chicos es inimaginable. Nunca me quitaba el sujetador con el relleno. El estrés era constante, siempre a la defensiva…”

Esta paciente, en su adolescencia, incluso visitó a doctores  que le aseguraban que la mama tuberosa se curaba con el tiempo, que volviera tras los embarazos y la solución sería fácil, o le proponían un aumento de pecho, lo que hubiera sido totalmente contraproducente. Pero, evidentemente, nada cambió, ahora, con mas edad, tenía un pecho caído y con mamas tuberosas, por lo que tras informarse decidió a acudir a profesionales de contrastada experiencia y formación en mamas tuberosas, acudir a Cabrera Plástica & Estética para escuchar nuestro diagnóstico y saber cuál sería la solución.  Le corregimos la malformación y elevamos el pecho en la misma cirugía. Ahora muchas cosas en su vida han cambiado. Puede realizar ejercicio, bañarse y relacionarse social  y sentimentalmente sin que su pecho sea una preocupación.

Os mostramos un caso similar a este del que hablamos en el que las mamas tuberosas, con el tiempo, han sufrido también una caída que requiere de su corrección.