Las mamas tuberosas son una deformidad deformidad mamaria benigna  que afecta a mujeres de manera unilateral o bilateral, cuya incidencia exacta se desconoce. Aun siendo un proceso totalmente benigno, esta deformidad mamaria produce una gran morbilidad psicológica a la paciente que la sufre y presenta un auténtico desafío reconstructivo para el cirujano plástico. Esta deformidad (mama tuberosa o tubular) fue descrita por primera vez en la década de los 70 por Rees y Aston y se denominó así porque se asemejaba a un “tubérculo”. Hoy día aparte de ser conocidas como mamas tuberosas o tubulares, también se denominan como mamas con base de implantación estrecha, mama constreñida e incluso los anglosajones la llaman “Snoopy breast” por su similitud con la cabeza de este personaje de comics.

Las características anatómicas de la mama tuberosa incluyen: constricción mamaria en su base, escaso desarrollo de la glándula mamaria, déficit cutáneo en la porción baja del pecho, pliegue submamario ausente o elevado, distintos grados de herniación areolar y, en un gran porcentaje de pacientes, asimetría mamaria. Las mamas tuberosas son una deformidad mamaria que, aunque existan clasificaciones, para establecer diferentes grados de severidad su forma de presentación es muy variable y en muchas ocasiones con características mamarias muy diferentes en la misma paciente. Las propias características de la mama tuberosa y la variabilidad clínica en su presentación hacen de esta cirugía un autentico desafío para el cirujano plástico. Sin embargo, al mismo tiempo que cada mama tuberosa es un desafío quirúrgico, para los cirujanos que nos dedicamos a esta deformidad mamaria, supone un momento quirúrgico apasionante donde poder transformar un pecho con una forma y proporciones inadecuadas, en una mama atractiva en la que sea difícil imaginar que un día fue una mama tuberosa. Sin embargo, no todo es magia en la cirugía de la mama tuberosa. Las mamas tubulares, son mamas muy exigentes técnicamente en las que es muy importante realizar una correcta planificación preoperatoria para calcular la nueva posición del surco submamario, los desplazamientos glandulares y, por supuesto, la correcta elección del implante que aunque siempre será anatómico podrá variar en anchura, altura y proyección.